miércoles, 24 de marzo de 2021

Diversidad de Autódromos en la Argentina

El automovilismo argentino es destacado a nivel internacional, y es considerado el segundo deporte más popular en nuestro país, por diversas variables; entre ellas el nivel de pilotos, los equipos, las hinchadas, la pasión de los fanáticos, pero sin dudas que también ocupa un lugar en el casillero los diferentes autódromos que tenemos, los cuales son los verdaderos anfiteatros pintorescos de cada competencia.


Cada escenario de nuestro país, y para bien del automovilismo, están conformados de una manera muy distinta, es decir dentro de la gran cantidad de autódromos que existen nos encontramos con grandes diferencias en cuanto a su dibujo e infraestructura, lo que genera una mayor atracción a los pilotos que deben acondicionarse al estilo del mismo, para los ingenieros al momento de idear la puesta a punto ideal del auto, y sin dudas también para los fanáticos que tienen sus preferencias.

Cuando hablamos de diversidad de autódromos hacemos referencia específicamente a escenarios veloces y lentos, o trabados. No sería algo positivo que la mayoría de los trazados que visite una categoría se caractericen por ser de un estilo u otro, ya que rompería la esencia del automovilismo, provocaría controversias puntualmente porque hay marcas o modelos que sacarían ventaja por su conformación del chasis y también caería en una monotonía. Hacemos una salvedad; totalmente diferente es el caso del Nascar en Estados Unidos que es una divisional que fue desarrollada por naturaleza para correr en óvalos o trazados rápidos.

Si hacemos mención a circuitos veloces en nuestro país, podemos hacer una selección y reducirnos a tres que son los más sobresalientes, estamos hablando de Rafaela (Santa Fe), Toay (La Pampa) y el 12 de Buenos Aires.


Autódromo de Rafaela

Evidentemente es el más desafiante de todos y de mayor velocidad. Posee tres variantes: la principal, comprendida por dos rectas largas y dos curvones peraltados; la segunda, manteniendo la forma ovalada, pero agregando tres chicanas reductoras de velocidad (trazado utilizado por el Turismo Carretera); y la tercera, que ocupa la segunda mitad del circuito, con una variante interno que lo atraviesa de recta a recta y es empleado mayormente por las categorías zonales. Una de las particularidades que tiene este escenario santafesino es que, para muchos, allí se ven las mejores carreras de autos producto de las características del circuito que así lo permiten, como así también es una prueba de fuego para los pilotos, ingenieros y preparadores, que desde la faz conductiva y técnica buscan lucirse y sacar el mejor resultado.