sábado, 23 de mayo de 2020

Ovejas con GPS: la trashumancia se digitaliza

La startup española Digitanimal ha desarrollado la tecnología que se ha incorporado al rebaño. Además de la geolocalización de la cabaña ovina , los sensores graban la temperatura superficial del animal cada media hora. Los datos que registran son muy detallados: desde la app, el ganadero ve cómo es cada etapa, sabe si se encuentra cerca de un pueblo donde pernoctar, el tiempo que ha caminado la oveja, cuánto ha estado parada, los kilómetros recorridos, si el animal sufre algún problema de salud. Este registro tan detallado es muy útil para planificar el viaje y optimizar gastos y recursos.

El consejero delegado de Digitanimal, Carlos Caballero, avanza otro de los futuros objetivos que persigue esta startup con la monitorización del ganado: la posibilidad de utilizar todos estos datos para crear un nuevo sello de calidad alimentaria que llegue al consumidor y ponga así en valor la práctica de la trashumancia. "Queremos que la gente aprecie y tome conciencia del origen de los productos, y sepa cómo se preocupan los ganaderos por mantener el bienestar animal. Es importante dar a conocer que existen unas prácticas como la trashumancia que incurren en unos gastos más grandes, y que de alguna manera eso debe repercutir económicamente a favor de los ganaderos", explica Caballero.

Un granjero lee identificadores electrónicos colocados en las ovejas
 con un bastón habilitado para ello

La idea es que, gracias a ese nuevo sello, el comprador tenga información sobre la calidad de los distintos lotes de carne que encuentre en el lineal del supermercado. "Mediante un código QR en la etiqueta de la bandeja del alimento, cualquiera puede saber todas las peculiaridades que lo hacen diferente. Ahora comes una chuleta y no sabes de dónde viene, de esa manera conocerás todo el proceso de vida del animal, desde que nace hasta que se sacrifica en el matadero", prosigue. Esta es la base de Cattlechain , un proyecto europeo que, a través de dispositivos tecnológicos que usan inteligencia artificial y blockchain y se apoyan en el Internet de las cosas, trabaja por lograr una trazabilidad total en el consumo de productos lácteos y cárnicos. En esta primera fase del proyecto Cattlechain , Digitanimal está monitorizando terneras. Más adelante, la intención es trasladar el conocimiento acumulado a la cabaña ovina trashumante.

"Las nuevas tecnologías abren todo un panorama al sector ganadero que no somos capaces aún de vislumbrar", corrobora el presidente de la Organización Interprofesional Agroalimentaria del Ovino y Caprino (Interovic), Raúl Muñiz. Porque a través de sencillos programas y aplicaciones, ganaderos y pastores pueden planificar mejor sus rutas, conocer cuáles son los mejores y peores pastos, decidir el momento óptimo para que el ganado aproveche el alimento, saber si algún animal sufre una patología, localizar el rebaño. En definitiva, favorecen un pastoreo inteligente que aprovecha los recursos de la mejor manera posible.

Un gran mapa de las vías pecuarias
Otro de los objetivos de la monitorización de cabras y ovejas es dar a conocer y recuperar la Red Nacional de Vías Pecuarias . En España existen alrededor de 125.000 kilómetros de estas vías, con una media de 40 metros de anchura. Es decir, hay más de 420.000 hectáreas (aproximadamente el 1% del territorio nacional) repartidas por la Península, a través de caminos que discurren en medio de la naturaleza, alejados de pueblos y carreteras. Se trata de un importante patrimonio cultural e histórico que se remonta a la Edad Media, y que aún es muy desconocido por la sociedad. De hecho, España es el único país del mundo que cuenta con vías pecuarias desde el siglo XIII protegidas por ley . Esta falta de conocimiento, sumado al desuso y a la falta de interés de la Administración, ha hecho que sobre muchas de estas cañadas haya hoy desde edificaciones ilegales hasta vertederos o incluso campos de golf.